2/8/10

Sensibilidades

Como todo los días, voy hasta el escritorio de la secretaría del departamento para tener una pequeña charla con ella sobre cómo estamos, el tiempo o mis plantas, ya que ella se ha tomado como una tarea más el tener a mis plantas sanas, con suficiente agua y contentas. Además, y sinceramente, ella es una experta en el tema, no como servidor, por lo que me dejo guiar.
Pero no solo yo voy a hacer mi visita diaria a su sitio, creo que casi todo el departamento va a saludarla. Y ella, sinceramente, es un encanto. Compra pastel para todos los cumpleaños y los organiza, siempre está disponible para echarnos una mano, ...

El caso es que sabía que algo le había pasado hoy ya que me respondió a un correo diciéndome que “ya me contaría”. La pobre, estaba subida a un taburete en su casa cuando sonó el teléfono. En las prisas del momento por atender la llamada, se cayó del taburete, se dio de bruces contra un mueble y luego con el suelo. Es decir, se ha dañado la dentadura, la rodilla y el hombro.

En estas estaba la mujer contándome sus desdichas y desventuras, cuando aparece un compañero y le informo de lo que le ha pasado, a lo que responde: “Pero estás viva, ¿no?” con una frase, a mi juicio, falta de todo sentimiento, y se dispone, más ancho que pancho tras tu intervención estelar, a volver a su oficina. ¡Vaya!, me ha dejado de piedra. No sé, aunque no era yo el herido, esperaba unas palabras de consuelo para la pobre mujer o un poco de interés por cómo se sentía, que encima ha venido a trabajar para terminar unas cosas y no dejarnos colgados.

Sé que quizás estoy siendo de lo más crítico, pero es que uno es “mu sentio” para esas cosas. Creo que un poco de interés y el mundo es un lugar un poco más humano. ¿No creéis?

Un fuerte abrazo desde Sydney.
Óscar P.C.

20/7/10

Cada palabra

Me fascina el lenguaje. Las palabras en general. Sus infinitas combinaciones nos dan infinitas formas de transmitir, de expresarnos, de expresar, de ser. Piezas de un mecano que agrupamos para construir, desde lo más básico de “tengo hambre”, hasta lo más hermoso de “te quiero”. Con nuestras piezas, atornillando y desatornillando, creamos personajes que nos hacen soñar en una novela o palabras de apoyo y cariño que nos hacen ser felices.
Somos constructores. Todos los días construimos, sin darnos cuenta. Llevamos una vida haciéndolo. Increíble, ¿no os parece?

No dejo de maravillarme de todas las nuevas palabras que aprendo de mis amigos latinoamericanos, de mis parientes de fuera de Madrid e incluso de las palabras que yo uso y que nunca les he dedicado un momento de atención, pero que cuando alguien me pregunta su significado, encuentro muchos más matices de los que era consciente.
Sigamos construyendo.
Un abrazo.
Óscar P.C.

8/7/10

Donde cuento sueños

Ayer al irme a la cama, completamente empachado del gran festín que nos dimos por cena y ya juntas y dispuestas a dormir todas las emociones del día, paseaba en ese estado que te crees despierto, pero que realmente es la antesala al mundo de los sueños y el reposo. Y ya varias veces me he sentido muy lúcido en ese momento, pero cuando al despertar he querido rescatar aquellas, según yo, brillantes ideas, no he sido nunca capaz. De modo que ayer hice un esfuerzo considerable para grabar lo que pensaba en el terreno de la consciencia:

Las emociones y los sentimientos se asemejan al tiempo atmosférico. Se viven más intensamente cuando están sucediendo, como una lluvia que con fuerza te golpea sin paraguas a mano y sin refugio. En ese instante, cuando las gotas caen en torrente por tu frente, sientes verdaderamente lo que es la lluvia, no su recuerdo, pero su húmeda y fría presencia.
También son como las plantas, que requieren tu atención y mimos. No es solo cuestión de regarlos y abonarlos de Pascuas a Ramos, especialmente en lo que a sentimientos interpersonales se trata, sino con gusto y paciencia, cuidarlos día a día, aprenderlos, quitar las malas hierbas.
Y ya por último, son un concierto de tu cantante, banda u orquesta preferidos. Hay que saber disfrutarlos, vivirlos, sonreírlos, saltar, gritar. Nunca me canso de los buenos. Pero en multitud de ocasiones, son tan efímeros y cambiantes, como el correr de las nubes en el cielo o la brisa y colores de la mañana, que echo de menos los dichosos si no están. Por eso me aferro a ellos, por eso quiero aprender a atenderlos mejor y de ahí que siempre corra y salte y ría y los celebre cuando los tengo.

Y en este punto me quedé dormido y soñé con que el ayuntamiento quería cortar el árbol de mi jardín porque es muy alto y sus hojas caen y ensucian las casas colindantes. Que es verdad, pero me encanta mi árbol y ya sufrí la tala de uno. Lo pasé fatal en mi sueño en una lucha por la no tala. Debería haber llamado en mi sueño a Tita Cervera* para que me ayudara.

Buen fin de semana.

Óscar P.C.

* Tita Cervera es una mujer, dueña de una colección de arte importantísima, que se encadenó a unos árboles que el ayuntamiento de Madrid quería cortar en la puerta de su museo, el museo Thyssen-Bornemisza. Consiguió que los árboles no se talaran. Para los que no sois de Madrid, uno de los mejores museos si vais de visita.