8/2/09

Día para olvidar

En plena era de revolución tecnológica y avance científico, no puedo encontrar una explicación salvo que la diosa Naturaleza se enfadado con Australia y se está tomando su revancha.
En un día en el que he perdido la cuenta de los incendios que hay, son dos dígitos que bailan entre los 26 del estado de Victoria y 53 en New South Wales, las inundaciones asolan Queensland y lo peor de todo, muchas personas han muerto en los incendios de Victoria.
Le pido a la diosa Naturaleza que dé una tregua.
Y es imperiosa necesidad que todos cambiemos nuestra relación con el medio natural, con nuestro hogar al fin y al cabo.
Y desde mi pequeña habitación en este inmeso hogar y en esta noche en que la luna parece llena y una brisa ha empezado a soplar, parte de mi mente está con todas estas personas que se han ido y esos bosques quemados.
Buenas noches a todos. Óscar.
Sydney, 8 de febrero de 2009.

2/2/09

Adicciones

Me confieso adicto a las vidas de los demás.

Me fascina que personas anónimas al gran público que se cruzan por un motivo u otro en mi camino me cuenten su vida.
Con cada una de esas vidas se escribiría perfectamente una novela. Y personalmente, me enriquecen y me enseñan.

Me confieso adicto a esas vivencias, a sus opiniones, a sus valoraciones.

Me encanta cuando el conserje de la universidad se pasa por mi oficina y se sienta en la cajonera para salirme con cualquier pequeña historia, recuerdo de su pasado o afinidad con los españoles, con los que comparte además idioma. Él emigró desde Uruguay hace ya muchos años y tuvo aquí dos hijos. Se divorció, se volvió a enamorar y aquí está cada día, saludándome desde el otro lado del pasillo con un sonoro “Óscar, Nadal gano antes de ayer, qué bien. Ahora me paso por tu despacho”. Creo que él no es consciente, pero me alegra el día. Y si tiene tiempo para un café, mi jornada se hace ya más llevadera.

O esa mujer que también emigrante llegó desde Sudáfrica para encontrarse con un hombre con el que compartiría el resto de su vida. Él era una juerguista constante y ella el orden, la limpieza y la meticulosidad personificada. Debe de ser cierto que los polos opuestos se atraen, porque se les ve felices.

O ese chico peruano, que siempre me dice: “el trabajo dignifica a las personas, independientemente de lo que hagas”. Y lo comparto, como comparto muchos días el tiempo de la comida con él.

Y si tuviera que sacar una conclusión de esto que os cuento, simplemente diría que todas las vidas y todas las personas siempre nos aportan algo. Y viceversa; así que hay que tenerlo en cuenta, porque nuestra aportación al mundo cuenta: una sonrisa, un favor, un “hola, qué tal te encuentras”, una llamada, etcétera.
Como decía una amiga georgiana de una amiga mía: “vida es así”.

Y aunque el trabajo dignifica, también agota, y estaba algo cansado de tanto leer y tanto número. Os dejo que hoy es martes, y los martes siempre es el día de cenar en el pub porque es 2x1.
Abrazos.
Sydney, 3 de febrero de 2009

1/2/09

Novela

Leo en “El País” de hoy una noticia que me ha llenado de alegría y dado algo de envidia sana.
Habla de una mujer española que ha publicado su primera novela (en holandés, por cierto) y está obteniendo éxito con ella:
http://www.elpais.com/articulo/Tendencias/Evocacion/gore/Transicion/elpepitdc/20090202elpepitdc_2/Tes

A ver si imito sus pasos.
Un abrazo para todos, y como propósito de lunes, me marco escribir una novela (yo me conformo en español).
Buena semana.