26/7/09
De vuelta
De vuelta al trabajo, a mi casa y a mi habitación con chimenea.
De vuelta a la agradable rutina, el paseo en bicicleta de las mañanas, las comidas con charlas interminables, comprar en el supermercardo que de memoria conozco.
Los olores del café de esta ciudad, el "have a good day" y el "thank you", el frío del hemisferio sur y esa luna que sólo el cielo de Sydney sabe resaltar hasta hiptonizar.
Los abrazos y besos del que espera mi retorno, los mimos de haberme perdido por un mes y sentirse alegre de que volviera.
El equipo de fútbol, el mar que me calma y me estimula y me llena de energía.
La comida llena de color y sabores que en cada esquina te sorprende.
De vuelta al tren que nunca llega, a despedir a amigos que deciden partir y me parten con ello el alma, ...
y ... de vuelta al blog para expresarlo, compartirlo y que el ir, venir y devenir sea más llevadero.
Gracias por leer. Encantado de teneros.
Espero que todos vosotros estéis bien.
Abrazos.
óscar.
PD: Amanda, gracias por estar siempre tan pendiente de mí. ¿Qué tal estás?
8/6/09
Cuenta atrás
Equipaje, más todo el bagaje de aventuras, desventuras, amores, amistades y trabajo de un año intenso en tierra austral.
Me invade un sentimiento de alegría que no me esfuerzo por contener. Al contrario, llevo ya días con una sonrisa permanente y una etiqueta en mi frente que dice “me voy a España de vacaciones en breve”.
Aquí está mi vida ahora, pero a veces echo tremendamente de menos aquello y necesito sentirlo de nuevo, abrazar a todos los que me quieren y quiero.
Se hace mucho más patente lo que se define por cultura cuando estás alejado de ella. Pequeños detalles, insignificantes comentarios, actitudes de los que te rodean, tu idioma.
Pues nada, que “si Dios quiere”, estoy pronto por allí, compartiendo lo que tantas veces hemos compartido.
Abrazos.
A muchos os veo dentro de nada por Madrid.
4/6/09
Minutos
Tras acomodarnos en una butaca, la película comenzó inmediatamente. Una buena película. Una historia de personas bien contada.
Después del film, el director y la actriz principal salieron a contarnos sus impresiones y sentimientos, responder a las preguntas del público y relatar anécdotas. Me sentí a gusto, en familia, escuchando y compartiendo opiniones.
Más tarde llegó el vino, una pizza, una buena conversación y un restaurante merecedor de volver: altos techos de cristal que dejaban ver la noche de Sydney y decoración cuidada al detalle.
Un paseo con amigos, un abrazo de despedida, un autobús a casa, una parada en el silencio. La niebla se ha apoderado de la ciudad en cuestión de minutos. Con dificultad se discierne lo que hay en 5 metros.
La noche y el paseo de vuelta a casa. Siento que la ciudad es mía porque no tuve que compartirla en esos momentos con nadie.
Observo las casas, cada una con una distribución diferente, un balcón distinto al anterior, una buhardilla de más o de menos, un color en la fachada más bonito, un saliente por aquí o una puerta por allá; y muchas plantas, flores, color verde y rojo. ¡Qué ciudad tan hermosa! Nunca me canso de explorar.
Sigo caminando. Un hombre en la puerta de su casa, quizás sorprendido y disfrutando de lo mismo que yo disfruto, puede que saliera a contemplar la niebla. Intenta distinguirme, pero aunque nos separan escasos metros, ni yo le veo apenas a él, ni él a mí.
Mi casa. Mi salón. Mi calefactor y mi compañera de casa. Agradable conversación. Llamada a España. Ducha rápida. Y a la cama. Y a contar todo lo bueno que me ha pasado en horas. Solo en horas. Podría escribir cada minuto de mi vida, lo mucho que disfruto de tantas vivencias diarias, los pensamientos que pasan fugazmente o no tan rápido por mi cabeza. Todos podríamos. Son historias, como la película que vimos a las 6.30 en el teatro.
Buenas noches.
Sydney, 4 de junio de 2009.