Pocas cosas disfruto tanto como un paseo nocturno.
Después de cenar, he cogido la bicicleta y me ido a la bahía queda más cercana a mi casa.
Solo ver el agua y a lo lejos, el puente de la ópera y los rascacielos iluminados, mitigados por el susurro suave del viento acariciando el mar, me da alegría y paz al mismo tiempo. Además hoy el cielo está estrellado, con Venus dominando sobre cualquier otro astro que se atrevía a lucir.
Una chica pasea también sola y me dan ganas de decirle hola y compartir mi soledad con ella por el momento que dura el saludo. Pero me lo guardo para mí, aunque la sonrío. Más adelante, me topo con un chico que está parado. Pienso que estará pensando. Pero según me acerco veo que está bebiendo y le veo cara de tristeza. Enseguida empiezo a formar historias trágicas en mi cabeza sobre qué le habrá pasado; sigo pedaleando y al doblar la esquina me encuentro con la visión de los rascacielos del centro. Y miro al agua, y veo que está cristalina. Me siento en un banco mientras una pareja ojea el cartel de “se vende” de las lujosas casas que se encuentran a mi espalda. Fantaseo pensando que yo viviré ahí y que la pareja pierde el tiempo.
Y decido deshacer el camino ya hecho. Y veo al chico con su botella, y a la chica que camina feliz con su soledad, y a algunos corredores, y a más parejas. Y voy dejando a mi espalda los rascacielos, los puentes, y el agua que se escapa hacia el océano. Pero voy hacia Venus, que hoy brilla como queriendo decir “mira qué noche tan bonita”.
Buena semana para todos
PD: Ahora me queda la cuesta de 86 grados camino a casa. Esto ya no es tan bucólico.
19/1/09
8/1/09
Dorado como el sol y rojo pasión
Hay ocasiones y días en que las cosas no salen como yo querría. Y eso hace que me plantee si realmente el criterio por el que mido lo bueno o lo malo en la vida es correcto, o por el contrario debo reajustar mi brújula interior.
Y mientras pienso, me invade un sentimiento de tristeza.
Me calma enormemente saber que en última instancia yo controlo la brújula y yo decido como seguir hacia adelante.
Pero lo que nunca falla es llamar por teléfono a una voz amiga, contarle como van tus puntos cardinales y echarte unas risas. O improvisar una cena con conocidos y olvidarme de que la vida es mucho más que mis pequeñas vicisitudes cardio-éticas.
Porque la vida es muy rica en colores y hay que aprender a sintonizarla y sobre todo, a disfrutarla. Y hoy, no me dejaré invadir por esa melancolía, me niego a estar en blanco y negro y ahora mismo reservo en el restaurante de “El norte”, porque no quiero perderlo.
Besos para todos, ya sabéis, en colores
Y mientras pienso, me invade un sentimiento de tristeza.
Me calma enormemente saber que en última instancia yo controlo la brújula y yo decido como seguir hacia adelante.
Pero lo que nunca falla es llamar por teléfono a una voz amiga, contarle como van tus puntos cardinales y echarte unas risas. O improvisar una cena con conocidos y olvidarme de que la vida es mucho más que mis pequeñas vicisitudes cardio-éticas.
Porque la vida es muy rica en colores y hay que aprender a sintonizarla y sobre todo, a disfrutarla. Y hoy, no me dejaré invadir por esa melancolía, me niego a estar en blanco y negro y ahora mismo reservo en el restaurante de “El norte”, porque no quiero perderlo.
Besos para todos, ya sabéis, en colores
6/1/09
Los Reyes Magos de Oriente
Anoche llegaron procedentes de Oriente los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, cargados de regalos para todos.
La noche del 5, como manda la tradición, la cabalgata real, con los acompañantes de los Reyes, y al final de ésta, sus majestades, es recibida en las calles de todas las ciudades por niños y mayores. Todos los componentes de dicho desfile van lanzando dulces y camaramelos al público congregado.
Además, esa noche se come el típico roscón de Reyes con su sorpresa dentro. La costumbre es que quien encuentra la figurita paga un nuevo roscón. Lo que en mi casa ocurría, es que la figurita iba a parar a la parte de arriba de la televisión. Hasta que llegó un año que hubo superpoblación de figuritas y tuvimos que hacer un diezmado (aquéllas que habían sido mutiladas por el cuchillo al partir el roscón fueron a parar a la basura).
Ya por la noche, y antes de irte a la cama, debes dejar tu zapato para que los Reyes identifiquen dónde deben dejar los regalos. Y hay que dejar agua para los camellos, algún licor para los Reyes, y no viene mal dejar algo de comida por si están hambrientos.
Y a la mañana siguiente, la del 6 de enero, cuando te levantas, ahí están todos tus regalos alrededor de tu zapato, zapatilla, alpargata o pantufla.
Y más y más roscón de Reyes.
De todas las fiestas navideñas, la de Reyes, creo que es la más especial y a la que más cariño tengo.
Desde hace unos años, además, mis amigos del barrio y yo vamos a casa de mis padres a que nos inviten a roscón con chocolate o café. Y además de que mis padres disfrutan enormemente de las visitas, lo pasamos estupendamente. Y luego, bajamos a la cabalgata del barrio, a la cabalgata de Aluche, que aunque sin tanto glamour cómo la centro, es nuestra cabalgata, con niños de 5 años y ancianos de 75 corriendo ambos ilusionados a coger los caramelos. O las señoras con los paraguas abiertos y colocados estratégicamente al revés para coger así todos los dulces posibles, o los macarillas o chicos malos lanzando de vuelta los caramelos a ver quién apunta mejor a dar a cualquiera de los Reyes, etc.
Y justo ayer, me pude ver, maravillas de Internet, a mis padres, mi hermano y mis amigos, todos juntos en casa.
Esta foto es de hace justo un año (mi madre no aparece porque odia las fotos):

Y ésta es una foto del roscón de Reyes, para los que no lo conocéis:

Abrazos enormes y feliz noche de Reyes.
La noche del 5, como manda la tradición, la cabalgata real, con los acompañantes de los Reyes, y al final de ésta, sus majestades, es recibida en las calles de todas las ciudades por niños y mayores. Todos los componentes de dicho desfile van lanzando dulces y camaramelos al público congregado.
Además, esa noche se come el típico roscón de Reyes con su sorpresa dentro. La costumbre es que quien encuentra la figurita paga un nuevo roscón. Lo que en mi casa ocurría, es que la figurita iba a parar a la parte de arriba de la televisión. Hasta que llegó un año que hubo superpoblación de figuritas y tuvimos que hacer un diezmado (aquéllas que habían sido mutiladas por el cuchillo al partir el roscón fueron a parar a la basura).
Ya por la noche, y antes de irte a la cama, debes dejar tu zapato para que los Reyes identifiquen dónde deben dejar los regalos. Y hay que dejar agua para los camellos, algún licor para los Reyes, y no viene mal dejar algo de comida por si están hambrientos.
Y a la mañana siguiente, la del 6 de enero, cuando te levantas, ahí están todos tus regalos alrededor de tu zapato, zapatilla, alpargata o pantufla.
Y más y más roscón de Reyes.
De todas las fiestas navideñas, la de Reyes, creo que es la más especial y a la que más cariño tengo.
Desde hace unos años, además, mis amigos del barrio y yo vamos a casa de mis padres a que nos inviten a roscón con chocolate o café. Y además de que mis padres disfrutan enormemente de las visitas, lo pasamos estupendamente. Y luego, bajamos a la cabalgata del barrio, a la cabalgata de Aluche, que aunque sin tanto glamour cómo la centro, es nuestra cabalgata, con niños de 5 años y ancianos de 75 corriendo ambos ilusionados a coger los caramelos. O las señoras con los paraguas abiertos y colocados estratégicamente al revés para coger así todos los dulces posibles, o los macarillas o chicos malos lanzando de vuelta los caramelos a ver quién apunta mejor a dar a cualquiera de los Reyes, etc.
Y justo ayer, me pude ver, maravillas de Internet, a mis padres, mi hermano y mis amigos, todos juntos en casa.
Esta foto es de hace justo un año (mi madre no aparece porque odia las fotos):

Y ésta es una foto del roscón de Reyes, para los que no lo conocéis:

Abrazos enormes y feliz noche de Reyes.
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