Oscar PC
Club Kookaburra
Recuerde el alma dormida,avive el seso y despiertecontemplandocómo se viene la vida,cómo se viene la muertetan callando,cuán presto se va el placer,cómo, después de acordado,da dolor;cómo, a nuestro parecer,cualquiera tiempo pasadofue mejor.Pues si vemos lo presentecómo en un punto se es idoy acabado,si juzgamos sabiamente,daremos lo no venidopor pasado.No se engañe nadie, no,pensando que ha de durarlo que espera,más que duró lo que vioporque todo ha de pasarpor tal manera.Nuestras vidas son los ríosque van a dar en la mar,que es el morir;allí van los señoríosderechos a se acabary consumir;allí los ríos caudales,allí los otros medianosy más chicos,y llegados, son igualeslos que viven por sus manosy los ricos.[...]
Recuerdo un día 22 de diciembre de algún año de mis años universitarios. Estábamos dando clase y de pronto, irrumpieron en la clase un grupo de chavales con gorros de Papá Noel cantando villancicos y pidiendo al profesor que cesara de dar clase y nos fúeramos al hall a celebrar la Navidad. Dicho y hecho. Salimos todos y bajamos a unirnos a la algarabía que había en el gran hall de aquella Escuela de Teleco de Madrid de la que guardo tan bonitos y alegres recuerdos.
Lo que no logro recordar es cómo y cuándo mis amigos se unieron a mí o yo a ellos, pero compramos sidra y empezamos a brindar. Se vivía ese ambiente de animación previo a una evento importante y la gente parecía feliz. De hecho, me atrevo a asegurar que éramos felices. Charlamos, bebimos, brindamos, nos deseamos feliz Navidad y me fui a casa con una sensación de bienestar y de alegría.
Curiosamente, la Navidad despierta ese espíritu del que hablo como ninguna época del año lo hace. Ese sentimiento de vivir algo importante, de sentir que somos humanos y necesitamos compañía, amor, discusiones, riñas, ... lo que sea, pero al fin y al cabo, personas necesitadas de los demás.
Y hoy me siento igual que hace años. Con ese ánimo previo a la celebración, que incluso a veces es más bonito que el propio evento.
Sea como fuere, de nuevo os deseo lo mejor para estos días.
Abrazos.
Óscar P.C.